
Silencio. ¿Escuchas? El eco de fríos pasos a la lejanía, pero ¿quién podrá ser? No esperas a nadie. Pero sin embargo sabes quien viene. Le temes, quizás porque sabes quien realmente es o porque sabes que viene por ti. Rápido, silencio. No te muevas. No respires. ¿Lo sientes? Está del otro lado, observándote. Sabe lo que piensas. Lo sabe. Sabe estas ahí. Está agazapado en la sombras, asechándote. Esperándote. Observándote. Sabe cuales son tus miedos más profundos y tus penas más íntimas. Sabe cuanto calzas y por qué odias reírte una tarde calurosa de primavera. Sabe lo que ves cuando cierras los ojos y apagas la luz. Lo sabe. Sabe todo. Es por eso que te vino a buscar. Porque sabe quien sos.

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